lunes, 31 de marzo de 2008

Emotionally retarded...

Gracias a Jimena por darme el nombre de la clase de persona que describo.

Que me describo.



Es extraño darse cuenta de lo increíblemente complicado de la naturaleza humana. Muchas veces olvidamos los sentimientos. O simplemente optamos por ignorarlos porque es sencillamente más fácil mantener el silencio entre lo que debemos hacer, lo que hacemos y lo que sentimos que debemos hacer porque emprender una batalla olvidada con nosotros mismos es, en la cabeza de un post-adolescente, abrir la caja de pandora o despertar al gigante dormido.
No sé si esté hablando de mi, no lo siento esta vez, pero creo que podría formar parte de esa raza de protectora del interior y que una amiga llamaría “retardados emocionales”; quienes cuando notamos que estamos sintiendo algo por alguna persona (ya sea amistad o amor) preferimos huír de una situación que expondría nuestras vulnerabilidades y que nos forzaría a –muy probablemente- dar más de aquello que podamos recibir y sentirnos decepcionados ante tal situación en caso de no ser correspondidos. Así, huimos de una posible decepción, sin pensar que también renunciaríamos a una muy probable oportunidad de encontrar la felicidad.
En otros casos no reaccionamos huyendo sino que más bien agredimos y culpamos a esos quienes se atreven a estar con nosotros. Buscamos un millón de razones para encontrar esos defectos que los hacen no merecedores de nuestros tan vulnerables y volátiles afectos. Vemos pues sólo aquello que queremos ver.
No hablo pues sólo de ese sentimiento de amor. NO. Hablo también de huir hasta de amistades bien valoradas o familiares que presionan para lograr que obtengas de ti mismo lo mejor que puedes dar… aunque suene trillado “Por tu propio bien”.
Y quisiera encontrarme una solución, encontrarme una fórmula secreta para descubrirme y desenredarme. La fórmula para al menos poder dársela a quienes se precian de quererme mucho y de querer soportarme y tener que hacerlo por ese sentimiento de amor de todos los tipos que nos hace tolerantes.
No tengo solución y creo que en tanto no la encuentre seguiré en un tira y jala conmigo misma. Entre que doy algo y luego lo quito o hago que me lo quiten.




Espiritu de Soldado

Una caricia vacía me trae un pensamiento
Palabras que quieren decir y no dicen nada
Vacías a pesar de su significado
Te idealizo y te espío en silencio
Trato de encontrar nuevos rumbos para mis pensamientos

Interrumpe mis divagaciones una voz de mujer madura
Me habla de responsabilidades que no merezco
Me habla de no seguir mis sueños pues no llegan a ninguna parte
Me habla sin querer de conformismo.
De una subliminal manera me insta a rendirme
A perder una vez más mi batalla con la rutina y el trabajo.

I’ll give in once more

Los sueños, rotos se quedan
Dice querer ayudarme
Me acusa de desamor
Lloro porque dejo una vez mas que se aloje en mi conciencia
Que tache de incorrecto el tomar riesgos y soñar

Porque los sueños suyos los vuelca en mí
Mas no son míos
Porque nombra al éxito con cartones
Porque llama dinero a la seguridad
Y a la rutina le dice vida
Así,
Condena a todo aquel
Quien bajo su yugo
Vaya a contracorriente

Desterrada
Sin patria
No importaría ser...
Mientras mi voluntad
Al menos por una vez
No sea doblegada por su espíritu
Tan joven
Y a la vez tan adormecido y mutilado.



Una canción por la cola de sirena que tiraste al mar