martes, 12 de febrero de 2008

Despabílate amor

Bonjour buon giorno guten morgen,
despabílate amor y toma nota,
sólo en el tercer mundo
mueren cuarenta mil niños por día,
en el plácido cielo despejado
flotan los bombarderos y los buitres, c
uatro millones tienen sida
la codicia depila la amazonia.

Buenos días good morning despabílate,
en los ordenadores de la abuela ONU
no caben más cadáveres de Ruanda
los fundamentalistas degüellan a extranjeros,
predica el papa contra los condones,
Havelange estrangula a Maradona
bonjour monsieur le maire
forza Italia buon giorno
guten morgen ernst junger
opus dei buenos días
good morning Hiroshima,
despabílate amor que el horror amanece.

Mario Benedetti

miércoles, 6 de febrero de 2008

Algo faltaba...

5.30am - Hoy desperté con la extraña sensación de que algo me faltaba. Ignoré el sentimiento y continué con mi día. Me cambié y salí a correr.
Sí D. Hoy sí salí a correr contra todo pronóstico.
Mientras corría pensaba en que sería eso que hacía falta. Eso que no estaba conmigo que pudiera ocupar mi pensamiento con tantas ganas. Luego ya, pensaba en cosas del trabajo pues, debo confesar, no puedo jamás –aunque intento- sacar de mi mente. Pensaba en los pendientes y en como los iría resolviendo en el día.
Terminé la cuarta vuelta y tocaba una de caminata.
Mientras caminaba, pensé en lo que hice el día anterior. En los lugares por donde caminé junto a un buen tipo que acaba de entrar a mi vida: D. En las cosas que hablamos… En el miedo que me da confiar tan rápido en alguien que conozco hace tan poquito.
El aleatorio de mi cosito de música me pone “Tan Extrañas” de Fuera del Resto.
Siempre tan cómplice de mis pensamientos.
Acabo la vuelta y mientras cambio de canción a algo que me haga correr escucho
“My pleasant Torture” de Ill Niño.
Recuerdos vienen a mi cabeza y corro con sentimiento de revancha, rapidísimo, pero feliz de pronto. Feliz porque no tengo rabia. Tan pronto como vienen los recuerdos se van y vienen otros de esperanza. De los planes que voy haciendo.
“Better together” de Jack Johnson.
Es tan verdad… y de nuevo me encuentro pensando en este nuevo miedo y nueva felicidad todo junto en una persona.
Miro el reloj y ya es hora de ir a prepararme para el trabajo.
Viendo noticias, me siento vieja, tengo que ver las noticias por el trabajo. Digo a mí misma que no quiero hacerlo. No quiero enterarme de esa mujer que quedó atrapada en su casa por un derrumbe y que está grave en algún hospital. No quiero enterarme del alza de los precios. De los huaicos y derrumbes en todo el país. Recordar que todo esto es culpa nuestra. Que no hago nada por remediar, detener o prevenir el calentamiento global. Que trabajo para capitalistas que pretenden mejorar algo. PRETENDEN… todo en el papel. Pensando en la plata que regresará de esto a aquello.
Salgo corriendo al trabajo. Apurada como siempre. Pensando como siempre…
Quizá si piense mucho las cosas y quizá si me haga muchas veces líos por sonseras. Trágica y exagerada. Mulher como me hubiera llamado en el papel de espectadora de mí misma.
Sentada en el taxi y escribiendo esto sigo pensando…
Que quizá no podré mejorar el mundo.
Pero al menos trataré de hacer feliz a los HumAnOs que estén cerca a mí.
Sobretodo a mi HumAnO favorito.

domingo, 27 de enero de 2008

I wanna be loved like Lucy

Estuve viendo “50 first dates” y creo que Sandler actúa magistralmente, porque me creo cada mirada que le da a Lucy.
Es una linda tarde de verano y, aunque hace mucho calor, puedo
soportarlo. Debiera dormir porque pasé ya algunas noches en el teléfono sin
dormir (culpables sin nombre).
Luego del paréntesis, sigo con Lucy.
Me doy cuenta de que, si bien debiera aprender a estar sola, no obligaré a mi vida a seguir uno u otro camino. Si las cosas pasan, que pasen. Por algo ha de ser.
Y sí, por qué no decirlo. Sí e encantaría que me quieran como a Lucy. Que valga la pena para ese otro ser enamorarme cada día y ser parte de cada primera vez.
Me gusta vivir ese enamoramiento clásico, que comienza saliendo en grupo, luego de a dos luego te das cuenta de que no hay nadie más con quien quieras salir que con ese otro ser y de pronto sin quererlo comienzas a mirar sin querer mirar. Mirar sin querer que el otro mire que miras.
Hablar de todo y de nada. Conocer poco a poco cada detalle de esa extraña criatura que te corteja o que se deja cortejar.
Que fuerza demoníaca o divina es esa que nos hace dar todo en una mirada o sentir que la piel del otro quema con un simple beso en la mejilla.
Hasta que llega ese primer beso que tantas veces se repitió en tu cerebro cual película con los mismos actores y en cien diferentes escenarios y con un millón de diálogos pensados por la mente más romántica del planeta o silencios tan ruidosos que nublan todos los sentidos. En fin. Eso.
Llegar a sacrificar días enteros de sol y diversión junto al teléfono o frente a un monitor sólo por establecer contacto alguno con esa criatura que saca siempre lo mejor de nosotros y que está lejos.

En conclusión, he descubierto que quizá busco esto porque es tan lindo querer y que te quieran, pero que también le huyo porque si llegara a tenerlo podría arruinarlo o perderlo o me lo podrían quitar y entonces me quedaría sin mí. Es por todo esto que decido dedicarme a mirar como pasan las cosas a mi alrededor y ser como la bela durmiente que –ignorante del mundo- espera sin esperar y sin saber que espera a su príncipe azul o a su ogro estilo shrek que sea como se la quiere como quieren a Lucy.

martes, 22 de enero de 2008

La Nueva

Y llegas con tu ropita nueva impecable. Más perdida que huevo en ceviche o que la mamá de Marco.
Te sientas en “tu sitio” o lo que prefieres llamar tu oficina.
Lo peor de todo es que traer historia por delante. Ya vienes con tu “karmita” por delante. Mi amor… acostúmbrate, acá es así todos los días y más con lo que ya sabemos todos. Suerte que ya yo me voy. NO SOY TU AMOR, OK??
Jaja… todos son unos tontos… nosotros no.
Te crees dueña o dueño del lugar, extrema confianza, la misma que se va por un tubo en la primera metida de pata… pies a tierra…
SOY LA NUEVA.
Sola en un lugar tan grande. No sabes bien que hacer o que no debes hacer. Para hacer la carga aún más pesada viene Andrés a revolverte el mundo y ponerte triste y temperamental. Piensas en tirar la toalla, mandar todo a la mierda. Maldita sea la hora en que entré aquí. Buscas a alguien. No encuentras nada. Una vez más pies a tierra (Te extraño Juanpa) estás sola y eso es lo que toca.

“Yo confío en ti”

...Dice una voz proveniente de esos lugares donde toda voz es más bien un eco (y no es Juanpa). La ignoras una vez más. Piensas, no es para mí (sí lo es).
Ya pasará, como todo. Buscas esperanza en ti misma. Se repite en tu cabeza el dicho cubano:


“Patrá mija… ni para tomal impulso mi niña.”

Esa voz viene a buscarte. Te envuelve en un suspiro. Todo estará bien. Eres maravillosa.



lunes, 21 de enero de 2008

Dos amantes y la luna

Historia de un amor que no se llama amor.
“No puedo”, dijo mirándola con los ojos llenos de pasado y miedo al futuro que podría ser. “Tengo que irme”, se defiende “Quiero irme…” y ella con una sonrisa que ahoga un llanto que no nace por orgullo dice: “Si dices que quieres… ¿porqué lo dices?, nadie preguntó nada. Nadie te pidió nada... siempre hacs lo que quieres.” Invadidos por el silencio él la abrazó. Le dio un beso de esos que se dan para huír de los pensamientos propios; de esos que se dan mirando el alma de uno mismo, pensando en lo que se quiere y no se puede… o no se debe.
Una tarde con su noche se regalaron para vivir lo que juntos asesinaron en tiempos diferentes con razones extrañas, con sentimientos sin sentido.
Qué amor tan extraño el que viven. Me toca ser testigo de su historia y no por voluntad propia. Contemplar como dos HumAnOs de mi vida se destruyen mutuamente así, queriéndose tanto, tanto.
No describiré lo que fueron o lo que no serán porque no tengo derecho. No revelaré más de una noche de sus vidas. Por separado cada uno me mira atentamente, con ojos llenitos de deseos reprimidos, de pasión controlada que entonces ya no es pasión; llenitos de esperanza en no esperar nada, llenitos de fe en la desilusión, llenitos de vacío.
Estoy mal, no sé si lo quiero, no sé si verlo, no sé si deba, no sé si pueda…
Hoy veré a Ce, la extraño, pero no sé, no digas nada. Lala no está. No digas nada por favor. Muero por verla. No puedo más.

No respondí nada a nadie. ¿Qué podría decir? Solo veo un par de idiotas que se quieren y se dañan.
Piensan…

Mi preciosa –me dice- mi princesa… porqué me hace esto. Me habla y me mira…
Me gusta demasiado. Obvio que sí y de hecho congeniamos tan bien como siempre. Pero yo ahora estoy con Lala… y la quiero, pero a Ce… yo la quiero… también.

Se vieron, cual si fueran la pareja de siempre. Bailaron, eran la única pareja en la pista de baile, abrazados, felices momentáneamente, furtivamente. Hablaron y se quisieron toda la noche hasta ver la noche convertirse en día. Se miraron con amor en el silencio. No dijeron nada. No debía decirse nada. Con ese nudo en la garganta se quedaron y lo ahogaron en interminables miradas infinitas como aquel niño que mira el escaparate por un juguete inalcanzable.
Un adiós que no quiere despedirse.

Terminado esto son dos extraños más en el mundo.
El está en Bs.As. Más nada sé de él, solo que tiene a Lala, la novia. Que intenta amarla como amó (o ama) a Ce, aunque sabe que jamás podrá hacerlo. Se lo dijo a Ce alguna vez. Sin embargo, también se dijo (juró) a sí mismo que no podría amar a Ce, por boludeces de hombre, por lo que yo creo es miedo de volver a perderse de amor por ella. La extraña.
Ella está acá. Vive una vida de soltera, es una “Sex and the city girl”. Se quiere y se valora un poco más, y aunque se haga la dura, busca a alguien a quien querer realmente, como quiso a Santi, como el Santi la quiso. Quiere pedirle a ese hombre que por una vez en su vida se atreva a mandar todo a la mierda. Sabe que tiene miedo, no sabe a ciencia cierta qué diría. Lo extraña.
Si Ce o Santi leen esto… por favor hagan algo. Matensé de una vez o quieransé ya para siempre.
Nada es más grave como no darlo todo
alguna vez.
Ni hay cosa peor que la cobardía
cuando se quiere.
Y a fin de cuentas…
quién soy yo para hablar de amor,
quien soy yo para jugar al juez,
quien soy yo para hablar a los amantes
cual si fuera humana en mi naturaleza.
Si a nosotros los astros
se nos privó
hace mucho
de su belleza.