
Me llama a las 7am, media hora antes de la hora en que debo despertar para contarme su día y esperar mi relato correspondiente al suyo en contenido.
Llego a clases. Debo, al menos, timbrar al celular para avisar que "llegué bien". No darling, no me fui con el panadero, el lechero o el carnicero. Menos aún con mi compañero de clase quien es gay, aunque no lo quieras creer.
Termina la clase, debí haber enviado al menos un email en el break... lo siento amor... lo olvidé.
A la hora de almorzar debo contestar el celular. No te preocupes mi vida, si me atoro, los Servicios Médicos quedan justo al lado de la cafetería.
En la biblioteca, junto a mis amigos debo -al menos- escribir un mensaje avisando la hora y lugar donde nos encontraremos en la noche.
Oh... es la hora pactada. Lo siento mi vida, cometí el pecado de tomar cinco minutos más despidiéndome de los amigos.
Buenas noches mi amor, es la última frase que debo decir desde mi cama a través del celular.



1 comentario:
A eso se le puede llamar tambien: celos extremos :)
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