martes, 29 de abril de 2008

Lili en la capital...

Cuando Lili cumplió 11 fue traída a la capital desde la provincia donde había vivido entre idas y vueltas los últimos 5 años de su existencia. Sus curvas maduras ya para tener solo 11 años no ayudaban a su tímido carácter, niña aún dentro de sí misma.

Pensaba mientras viajaba en el bus, con el desierto en los ojos, que extrañaría a sus amigos. Ir hasta la plaza, al otro lado de la ciudad, en patines, casi persiguiendo a los buses y autos. Extrañaría mirar los rayos y escuchar los truenos con una sensación de miedo y asombro sentada en la ventana de su cuarto. Pensaba en ese muchacho que ya le había despertado a sus hormonas. Pensaba en la chacra y en los árboles que ya no podría trepar. En la playa tan linda. En su montaña que casi podía tocar desde la ventana de su cuarto.

Al llegar pensó que esta ciudad no era para ella.

Sólo unos días después ya en el colegio entendió en cierto modo porqué era que le temblaban las piernas o dejaba caer la raqueta cuando estaba Roberto cerca, el “mocoso” que le hizo convertir en mariposas los gusanos que vivían en sus entrañas… no dormirían más, nunca más.

No pensó jamás que todo eso lo olvidaría en menos de un mes.

Las niñas la miraban, hablaban entre sí. Sin embargo, una frase se quedó grabada en su memoria: “no te juntes con las grandes”.

Pero como ya conocemos al cerebro adolescente, basta que te digan que no para insistir con eso hasta la muerte. Fue Lili a unirse al resto de chicas como ella, un grupo dentro del cual no se sentía un marciano, un ser mutante con prominencias en lugares “estratégicos” sino un capullo convertido en flor.

Los días pasaban y ella se sentía tan ingenua e intimidada como el primer día. El desenvolvimiento de sus recientes amigas le atraía a pesar de todo. Tan nuevo. Tan fascinante y desafiante. Las fiestas con chicos que te abrazan por la cintura, salones abarrotados de gente, miradas fulminantes y por supuesto… maquillaje.

Fue extraño cuando uno de los muchachos intentó besarla. En medio de su ingenuidad no se dio cuenta de lo que intentaba.

Se llamaba Daniel, tan persistente como guapo. Ojos como el dulce de leche, piel con el sol a cuestas y la nariz suficientemente parecida a un tobogán.

La persiguió por semanas, con cartas a las amigas, esperarla en la esquina del colegio, caminatas hasta la esquina de casa para que no vieran papá o mamá, chocolates en la mochila en fin, mil detalles de adolescente de 15 para niña de 11… hasta que por fin le robó el primer beso junto a la piscina del club. Fue tan corto y tan tierno y tan intenso que a Lili se le hicieron agüita los ojos… esos ojitos llenitos de mar como decía su Tayta… ojitos de mar en la pequeña cuculí.

Se cogieron de la mano como las parejas de viejitos cuando se apoyan uno en el otro al andar. Caminaron hasta la puerta del salón y bailaron abrazados la última canción de la noche.



martes, 22 de abril de 2008

Dance with me... (2nite)

Es sábado por la noche y salimos varios amigos a bailar. Nos reunimos en casa de alguien y tomamos unos tragos para prepararnos a una noche de baile, Los Previos.
Es tan excitante pensar en todo lo que bailar transmite.
En particular, me considero “a spirited dancer” como diría Banderas a la Zeta Jones en El Zorro. Muchas veces creo que esto se interpreta de manera inadecuada, hasta el punto de decir que me ruboriza cuando alguien habla de la fogosidad de algunos pasos. No lo hago a propósito, es sólo que me gusta bailar.
Comenzar con una sonrisa. Vemos el lugar, observamos en 360° la sala hasta que muy probablemente se dé algún cruce de miradas, o no.
Cada mirada y gesto va dejando algo dicho. De pronto un paso bien interpretado te lleva a pensar en algo más, o de pronto te asusta y te aleja. Pensar en ese momento exacto en que dejamos de esforzarnos para simplemente dejarnos guiar por nuestros instintos. Latinos o no llega ese momento en el cual no importa si nacimos con el gen del baile o no, simplemente eres tu y el otro en el mundo de canciones de letras inentendibles y cuerpos cimbreantes.
No hace falta decir que me encanta bailar.
Con el pasar de las horas tragos van y vienen, a veces nos influencian y otras no los dejamos. Estás sentada y miras a todos bailar, sonr{ies para quitar ese gesto de amargura. Otras veces no paras de bailar olvidando a esa amiga que se quedó en la mesa. Ahora más bien estás tan feliz con ese, o esa, la pareja perfecta de baile. Agradable, amable, todo un caballero, encima de todo baila bien xq sabe guiarte lo suficiente, ni tanto que sientas que te empuja ni tan despacio que no puedes seguirlo. Hasta que al terminar la canción te dice gracias, se acabó el sueño y eres cenicienta a las 12 con el tiempo detenido. Pero no soy pesimista, siempre hay la opcion de terminar la noche linda y lunada con ese que hace tiempo te persigue y que te dibuje una sonrisa de kilómetros con un beso.

domingo, 13 de abril de 2008

Encuentro de una pasion

Entré a la habitación sin pensar en nada y topezando torpemente con los objetos o dejando caer los que tenía en mis manos.

El manejaba sus palabras con cuidado a pesar de mostrars
e distraido por mi aparatosa aparicion a destiempo.

Todo comenzó cuando hizo unas anotaciones al relatar historias de tiempos antiguos y otras de los contemporáneos, historias que me iban seduciendo.

No necesitó siquiera fijar su mirada con la mía.

Fui la serpiente encantada, no por el, no, sino por su recital de historias que cual música me adormecía.

Encontré pasión en mí a través de tus cuentos.

viernes, 11 de abril de 2008

Mentiroso

Sólo para poner la letra de una canción que tiene mucho de cierto a pesar de lo descarado de decirle a alguien que mientes por hacerlo(a) feliz. No sé si me gustaría que hagan eso conmigo o no. Menos aún sé si lo haría con alguien más. Sólo sé que no quisiera enterarme de que lo hacen.

Yo no queria mentir
Me hiciste un mentiroso
Hoy digo lo que tu quieres oir
Como un acto piadoso
Yo no queria huir
Me hiciste un fugitivo
Con tal de no reñir
Me invento algun motivo
Total que sigo siendo
El mismo que yo he sido
Y si es que soy distinto
Lo soy solo contigo
Con tal de dibujarte
En el rostro una sonrisa
Mentir se hizo un ejercicio
Soy un embustero
Una mentira que te haga feliz
Vale mas que una verdad que te amargue la vida
Una mentira hara crecer mi nariz a cambio de libertad
Y de aferrarte a mi vida
Que hago para que me entiendas
Que si miento es porque nunca creerias
Que en el sitio donde este
Siempre estare pensando en ti
Que culpa tengo yo
Del crimen y el castigo
De creer que por amor
Dejamos de ser amigos
Si te fijaste en mi
No fue por ser un santo
Lo que te gusto de mi
Hoy te provoca llanto
Para que armo la guerra
Siendote sincero
Mentir es una forma
De decir te quiero
Con tal de no ser blanco
De tus peores enojos
Miento como un enfermo
Y viendote a los ojos
Una mentira que te haga feliz
Vale mas que una verdad que te amargue la vida
Una mentira hara crecer mi nariz a cambio de libertad
Y de aferrarte a mi vida
Que hago para que me entiendas
Que si miento es porque nunca creerias
Que en el sitio donde este
Siempre estare pensando en ti
Una mentira que te haga feliz
Vale mas que una verdad que te amargue la vida
Una mentira hara crecer mi nariz a cambio de libertad
Y de aferrarte a mi vida
Que hago para que me entiendas
Que si miento es porque nunca creerias
Que en el sitio donde este
Siempre estare pensando en ti
Que en el sitio donde este
Siempre estare pensando en ti

miércoles, 9 de abril de 2008

Happy B-day GMa...

Las familias son cosa complicada de tener, y lo peor es que nacemos con ella. Aunque algunos la perdemos “On the go” o mejor dicho, en el camino; no obstante, siempre nos conseguimos una (somehow) de alguna manera.

Hay que mantener las relaciones y ser cuidadoso con lo que se dice o se hace. Escuchar y dejar ser escuchado: confiar.

Con ellos no puedes pelearte. Por más que quieras. Es extraño, no lograba hasta hace unos meses entender cómo podían dejar de hablarse por años. Tan cercanos como padres e hijos, hasta que lo viví.

Se puede, pues a veces amamos tanto que nos cegamos a entender cómo alguien que debe amarnos, ayudarnos y apoyarnos a lo largo y ancho de los baches que vivimos viviendo (disculpando la redundancia).

Es cierto, hay cosas que perdonamos en el extraño o en el amigo porque sabemos que no tienen el “deber” de dar algo por nosotros. Sin embargo, cuando juzgamos a aquellos a quienes amamos más allá del querer sino con el gusto del deber somos inefablemente inescrupulosos. Lo que nos permite notar hasta el mínimo error: existente o no.

Hay casos en los que por desear que sean mejores y otras porque no admitimos que pueden –a veces- no queremos tanto como “debieran”.

Una ve más no tengo conclusión, sólo admito –con mucha pena- que el amor (a quien sea o del tipo que sea) también puede hacer daño. En este caso por su exigencia .


P.D.: I love you GMa!!