Hay que mantener las relaciones y ser cuidadoso con lo que se dice o se hace. Escuchar y dejar ser escuchado: confiar.
Con ellos no puedes pelearte. Por más que quieras. Es extraño, no lograba hasta hace unos meses entender cómo podían dejar de hablarse por años. Tan cercanos como padres e hijos, hasta que lo viví.
Se puede, pues a veces amamos tanto que nos cegamos a entender cómo alguien que debe amarnos, ayudarnos y apoyarnos a lo largo y ancho de los baches que vivimos viviendo (disculpando la redundancia).
Es cierto, hay cosas que perdonamos en el extraño o en el amigo porque sabemos que no tienen el “deber” de dar algo por nosotros. Sin embargo, cuando juzgamos a aquellos a quienes amamos más allá del querer sino con el gusto del deber somos inefablemente inescrupulosos. Lo que nos permite notar hasta el mínimo error: existente o no.
Hay casos en los que por desear que sean mejores y otras porque no admitimos que pueden –a veces- no queremos tanto como “debieran”.
Una ve más no tengo conclusión, sólo admito –con mucha pena- que el amor (a quien sea o del tipo que sea) también puede hacer daño. En este caso por su exigencia .
P.D.: I love you GMa!!


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