Al llegar pensó que esta ciudad no era para ella.
Sólo unos días después ya en el colegio entendió en cierto modo porqué era que le temblaban las piernas o dejaba caer la raqueta cuando estaba Roberto cerca, el “mocoso” que le hizo convertir en mariposas los gusanos que vivían en sus entrañas… no dormirían más, nunca más.
No pensó jamás que todo eso lo olvidaría en menos de un mes.
Las niñas la miraban, hablaban entre sí. Sin embargo, una frase se quedó grabada en su memoria: “no te juntes con las grandes”.
Pero como ya conocemos al cerebro adolescente, basta que te digan que no para insistir con eso hasta la muerte. Fue Lili a unirse al resto de chicas como ella, un grupo dentro del cual no se sentía un marciano, un ser mutante con prominencias en lugares “estratégicos” sino un capullo convertido en flor.
Los días pasaban y ella se sentía tan ingenua e intimidada como el primer día. El desenvolvimiento de sus recientes amigas le atraía a pesar de todo. Tan nuevo. Tan fascinante y desafiante. Las fiestas con chicos que te abrazan por la cintura, salones abarrotados de gente, miradas fulminantes y por supuesto… maquillaje.
Fue extraño cuando uno de los muchachos intentó besarla. En medio de su ingenuidad no se dio cuenta de lo que intentaba.
Se llamaba Daniel, tan persistente como guapo. Ojos como el dulce de leche, piel con el sol a cuestas y la nariz suficientemente parecida a un tobogán.
La persiguió por semanas, con cartas a las amigas, esperarla en la esquina del colegio, caminatas hasta la esquina de casa para que no vieran papá o mamá, chocolates en la mochila en fin, mil detalles de adolescente de 15 para niña de 11… hasta que por fin le robó el primer beso junto a la piscina del club. Fue tan corto y tan tierno y tan intenso que a Lili se le hicieron agüita los ojos… esos ojitos llenitos de mar como decía su Tayta… ojitos de mar en la pequeña cuculí.
Se cogieron de la mano como las parejas de viejitos cuando se apoyan uno en el otro al andar. Caminaron hasta la puerta del salón y bailaron abrazados la última canción de la noche.


2 comentarios:
que linda historia...
mmm... salio de tu imaginación o de tu experiencia? o tal vez fue un combinado...?
pero si Lily era una bebe
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