El manejaba sus palabras con cuidado a pesar de mostrarse distraido por mi aparatosa aparicion a destiempo.
Todo comenzó cuando hizo unas anotaciones al relatar historias de tiempos antiguos y otras de los contemporáneos, historias que me iban seduciendo.
No necesitó siquiera fijar su mirada con la mía.
Fui la serpiente encantada, no por el, no, sino por su recital de historias que cual música me adormecía.
Encontré pasión en mí a través de tus cuentos.


1 comentario:
mmm... me es confuso este post, tengo demasiadas interpretasiones... xD
Publicar un comentario